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¿Qué es la cibercondría?

La cibercondría es hoy en día una de las peores pesadillas de muchos profesionales de la salud. Los pacientes acuden cada vez más a la red para informarse sobre sus propios síntomas o enfermedades, lo que a menudo les provoca un estado de ansiedad médica que algunos expertos ya denominan como cibercondría o hipocondría digital.

La atención sanitaria está viviendo un cambio de paradigma en lo que a la asistencia se refiere, ya que un paciente más informado se convierte en experto de su propia enfermedad. Aprendiendo pautas para el autocuidado el paciente no solo ganará en calidad de vida y se ahorrará desplazarse al centro de salud innecesariamente, sino que los servicios de salud estarán menos saturados y los gastos asistenciales serán menores.

La comunicación médico-paciente es más que nunca bidireccional, también en la red, a través de webs para pacientes, blogs de pacientes crónicos que relatan su convivencia con la enfermedad, videos e infografías sobre cómo seguir el tratamiento, redes sociales para médicos y pacientes…

Sin embargo, no toda la información disponible en estas plataformas ha pasado el filtro de algún profesional médico, y aun habiéndolo pasado, el uso excesivo de Internet para informarse o incluso autodiagnosticarse puede resultar dañino para la salud.

Un primer estudio realizado sobre la cibercondria en 2008 señaló que la progresión de la búsqueda de síntomas comunes hasta asociarlos con enfermedades graves era una práctica muy extendida en la red. Además los investigadores destacaron la relevancia que tiene para los usuarios el orden en el que se muestran los resultados de búsqueda a la hora de realizar una consulta médica en la red. El orden con el que se muestran los resultados se podría relacionar con la relevancia, y encontrar un resultado varias veces se podría interpretar como la confirmación de una tesis.

¿Cómo discernir la información?

Existen mecanismos y entidades que certifican la calidad de una web médica mediante diferentes criterios. Uno de los más conocidos es el sello HONcode, de la organización Health On the Net.

En el caso de no contar con estas garantías, bastará con hacerse unas sencillas preguntas:

  • ¿Quién o quiénes son los autores?
  • ¿Cuál es su objetivo?
  • ¿Se citan las fuentes de información?
  • ¿Están estas basadas en evidencias científicas?
  • ¿Describe claramente los beneficios y/o riesgos de un tratamiento?

En todo caso, y ante la duda, os recomendamos consultarlo con un médico.

cibercondria

«La chica enferma» de Michael Ancher

 

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